Camisetas pintadas. Joey Spiotto.

Este es el proceso que he seguido para hacer una fabulosa y personalizada camiseta friki. Basta con coger un lapiz, tu lamina favorita, una camiseta blanca, rotulador y pinturas para tela. El resto es seguir líneas y repasar, como cuando estabamos en parvulitos y nos mandaban hacer los cuadernillos Rubio…jejeje.

Luego se van eligiendo los pinceles y se le da color y sombras. Esta es la labor más chula y a la vez la más complicada. No hay que mojar mucho en agua, solo lo justo, el algodón empapa y absorbe el tinte de la pintura corriendolo hacia lugares indeseados (esta frase ha sonado muy hot…jajajaj).  Para las gamas de los contornos vamos oscureciendo el color base añadiendo negro, para los claros utilizaremos el blanco. Si os falta un color y nos os sale la mezcla, ¡a la tienda de cabeza !y por el modico precio de 1,5 euros te llevas un botecito que te dura una eternidad.

Lo dicho: animaos…y sino aquí estoy yo para poneros los dientes largos.

Como he leído hoy  en la red en boca de una blogger muy sabia:

Crear es creer.

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Lámina de Steve Simpson by me.

¿Acaso el sueño no es el testimonio del ser perdido, de un ser que se pierde, de un ser que huye de nuestro ser, incluso si podemos repetirlo, volver a encontrarlo en su extraña transformación?

Gaston Bachelard.

Boceto a color de May Kasahara

A veces lo pienso: ¿qué diablos debes sentir cuando te vas muriendo poco a poco, despacio, a lo largo del tiempo?
Como no entendí bien el significado de su pregunta, sujeto al agarradero, cambié de postura y miré fijamente a May Kasahara.
-Ir muriendo poco a poco, despacio…Por ejemplo, ¿en qué caso concreto podría ocurrir?
-Pues, por ejemplo…Pues, en caso de que te hayan encerrado solo en un lugar oscuro, que no tengas nada que comer ni nada que beber y que te vayas muriendo gradualmente, poco a poco.
-Seguro que es horrible, y doloroso -dije-. Desde luego no quisiera morirme de esa manera.
– Pero, oye, señor pájaro-que-da-cuerda, la vida ya viene a ser eso, ¿no? ¿Acaso no estamos todos atrapados en un lugar oscuro y nos van quitando la comida y la bebida y nos vamos muriendo despacio, gradualmente? Poco a poco, poco a poco.
Me reí.
-Tú, para la edad que tienes, piensas a veces de manera terriblemente pesimista, ¿no te parece?
-Ese pesi…no sé qué…, ¿qué es?
-Pesimista. Significa ver sólo el lado oscuro de las cosas.
-Pesimista, pesimista…-repitió para sí varias veces-. Señor pájaro-que-da-cuerda dijo luego, alzando los ojos y clavándome la mirada-. Sólo tengo dieciséis años y no se muy bien de qué va el mundo, pero una cosa sí puedo afirmar con rotundidad: si yo soy pesimista, los adultos de este mundo que no son pesimistas son un hatajo de idiotas